Hay acciones, respuestas, gestos, miradas que revelan más de
lo que uno cree. Que alguien te diga, por ejemplo: "¿No quieres adoptar
unos gatitos siameses?", parece que te estuviera revelando que tiene el
alma caritativa y noble. Le dices que no puedes por diversos motivos, aunque en
verdad lo quisieras. Sin embargo, para él no es motivo suficiente. Uno puede
entender que esté preocupado por darles hogar, pero cuando sus razones son:
"Es siamés, ah. Son lindos. No son como los gatos esos callejeros. Son caseros,
son de la casa. Son de raza, pe. No son cualquier cosa. En verdad te van a
gustar". En ese instante te revela ya dos cosas: una que es absolutamente
una persona superficial; y la otra es que no ha entendido que cada gato tiene
una personalidad distinta. Además que su comportamiento depende del ambiente y
la crianza, al igual que las personas. ¿No han visto las películas de Eddie
Morphy? Hay una donde él era totalmente pobre y unos tipos lo vuelven
millonario. Al principio sigue adoptanto los comportamientos que ya aprendió.
Luego hace el trabajo tan o mejor que el otro tipo (el cual era blanco y venía
de una familia aristocrática.) Si un gato, o perro, o animal en general, se
comporta de tal manera es por diversos factores, no por un tema de raza. Quiere
decir que su visión de las cosas, de las personas, también es así. No se da
cuenta que es una vida, igualmente, y que merece un hogar, como todos, al igual
que oportunidades. Eso revela los diversos estereotipos y prejuicios que debe
llevar por dentro hacia con las personas al establecer una analogía de
raza/mérito. Si es de raza, merece más, o merece antes que los demás, debe ser
prioridad, etc.. En esta respuesta tan corta que te da ha dado, te muestra su
verdadero ser, su esencia fétida.

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