martes, 27 de octubre de 2015
En un compás.
Estamos en un compás alfombrado de cuero negro. Empezamos como dos blancas. Duramos lo mismo. Luego desparezco y eres redonda. Luego desapareces y soy redonda. Nos ligamos. Somos dos corcheas. Me transformo en tu puntillo. Te llevo al borde del compás. Todas tus redondas las descubro, me mantienen sonando. Te veo negra. Te despinto a besos para descubrir que eres blanca. No te quedes con los brazos para arriba. Bájalos. Redonda te quiero. Así te recorro más. Tu tiempo me absorbe. Si empiezo 1.30 de la madrugada no sé cuándo termine. ¿Cuánto vale tocarte? ¿Cuántos golpes con el pie tengo que hacer para mantener tu ritmo? Entran silencios en el compás. Nos salimos de tiempo. Volvemos a entrar. Me atiborras con tus semicorcheas. Qué rico es entrar a tu ritmo.
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