lunes, 31 de agosto de 2015

Si hay Candy, hay Condy.



Era domingo. Practicaba unas escalas en la guitarra mientras la televisión estaba prendida. Cuarto Poder emitía sus reportajes. No presté atención hasta que vi a Johanna San Miguel. La promocionaban diciendo que contaría su gran verdad. No decían qué, pero iba a ser algo importante, del porqué de su salida de Esto es guerra. Decían que era la lucha más fuerte que haya tenido. Uno piensa: ¿problema de dinero? Imposible. ¿Uno de los programas más vistos a nivel nacional con una conductora que se muere de hambre? No, ni hablar. Ni que fuera el programa ‘El Heraldo musical’ del cantante criollo Manuel Acosta Ojeda que, a propósito, murió hace poco más que un mes, donde pasaban música criolla de calidad y su muerte pasó desapercibida. Pero no, esto es diferente. El programa más criticado por las redes sociales, con memes incluidos, el más odiado, tal vez, y el más aplaudido por niños y amas de casas no iba a tener ese problema. ¿Enfermedad? Es posible. Las enfermedades son luchas  constantes. Vivimos peleando con enfermedades, cada vez más comunes. Alergias, gripes, problemas respiratorios, cáncer, virus y todas esas que se ponen de moda en ciudades con sobrepoblación como Lima. ¿Cuál de todas podría tener? Ella probablemente vive en una de las mejores zonas de Lima, tranquila, sin problemas de basura y prostitución como lo tiene mi San Juan de Miraflores. Claro, tampoco ella podría conseguir las cosas ricas y baratas que hay por acá, como un jugo de caña directamente de la caña. Sin embargo las enfermedades no dependen de dónde vivas, aunque a veces sí, el medio influye. ¿Las enfermedades dependen de nuestro comportamiento? Sí. Si nos agripamos es porque nos descuidamos en abrigarnos, por el descuido de dejar la ventana abierta, por el descuido de tomar algo muy helado. Si tenemos alergia tal vez porque no limpiamos bien, por el ambiente, ácaros, etc. Cáncer por no chequearnos y no llevar una vida sana. Virus por contagios e irresponsabilidades. Siempre hay una acción humana detrás de eso, a veces nuestra, a veces de otros, pero siempre humanas. Y para curarlas lo mismo, depende de nosotros mismos. ¿Qué atacaba a aquella mujer que un día nos divirtió con su paso del cangrejo y sacaba cuchillo cuando se achoraba por televisión nacional?
La guitarra suele ser la responsable de mis retrasos. El perderse tratando de buscar un sonido en ella o de sacarle una melodía es una constante. El pasear por las cuerdas, los dedos moviéndose como soldados, el entrar en guerra o en paz, hace que te olvides un poco de la realidad. Cuando me di cuenta uno de los conductores pronunció Johanna. Dejé de tocar para observar y escuchar. ‘Cáncer de cuello uterino’ escuché. La voz relataba lo que le pasó y su salida de Esto es guerra. ‘El que te retiren el útero es…’, la voz se cortaba, los ojos brillaban, ‘es bien complicado, es bien difícil…’, un movimiento de nariz hacia la derecha, seguido de un moqueo. ‘Embajadora de la Liga contra el Cáncer’, ‘niñas’, ‘vacunar’, ‘Virus del Papiloma Humano (VPH)’. Había escuchado hace tiempo una canción que me pasaron, la cantante se llama Hija de perra, que se llamaba Reggaeton venéreo, y el coro más o menos decía: ‘Dame tu gonorrea, pégame el papiloma, quiero tener un herpes, la ladilla de moda’. La letra me pareció un chiste y simplemente la escuché y cerré la ventana. Los demás títulos de los temas de Hija de perra tenían que ver con temas que la gente no suele hablar así no más (Violencia intrafamiliar), o que generan risa cuando uno las comenta (Axilas hediondas), o que provocan incomodidad cuando uno viaja en el tren (Nalgas con olor a caca). Los escuché y luego perdí el rastro de Hija de perra. Pero lejos de ser ahora un chiste, era algo serio, algo que afecta a jóvenes, algo que está generando un movimiento, una campaña en contra de la propalación de ese virus. Mi interés de comunicador me hizo apuntar la página que Johanna mencionó casi al final del reportaje: ‘Yo cambio la historia punto com’. Guglié y encontré.
Revisando la página me entero lo que es un cáncer uterino y que es producido ‘por la infección persistente del Virus del Papiloma humano (VPH)’. La transmisión es sexual. Seguí gugleando el virus y encontré que es común tenerla. Luego dos palabras aparecieron, una que ya lo había escuchado en el reportaje, la otra era nueva: Verrugas genitales. Cuando algo me interesa suelo buscar las cosas relacionadas o anexadas a lo que estoy investigando. Por ejemplo, hace un tiempo que vengo siguiendo a Joe Pass, guitarrista de jazz, que me embelesa cada vez que lo escucho tocar. Sin querer vi un documental de él (The genius of Joe Pass) y en las dos últimas presentaciones toca en un bar con un contrabajista. La conversación fluida que generaban con sus instrumentos esos dos super seres humanos me impactó. Los dos eran virtuosos y me llamó la atención saber quién era ese contrabajista. Escuché algo de ‘Peterson’. Lo busqué por Youtube pero no era Peterson, sino Pedersen. Su nombre completo era Niels-Henning Ørsted Pedersen. En las palabras de Joe Pass, ‘he’s the best bassist player of the world’ (el mejor bajista del mundo). Como melómano esos términos no me los permito, pues eso de calificar a alguien como ‘el mejor’ en algún instrumento es, para mí, estrecho. Habría que ver si podría tocar otros géneros con tanta intensidad y destreza como lo hace. Es como cuando promocionaron a Paco de Lucía, el gran guitarrista flamenco, cuando llegó al Perú como ‘el mejor guitarrista del mundo’. ¿Podría Paco tocar el jazz como lo hace Joe Pass? ¿Podría Pedersen tocar como Bobby Valentín? Tal vez sí, tal vez no, pero la música es más allá de técnica, también hay que tener el feelin de lo que se está tocando. Entonces así me suelo perder en divagaciones e informaciones. La pérdida por la búsqueda de las palabras ‘Verrugas genitales’ que se emparejaba con Cáncer uterino me hicieron llegar a una página que era de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. La información estaba en español. Seguí informándome, encontrando características, causas y complicaciones similares a lo que ya había gugleado. La página me pareció seria pues tenía ‘Referencias’. Precisamente en esta sección me encontré con el término científico: ‘Condyloma acuminata’.
Toda esta información me hizo reflexionar un poco sobre el mensaje que se quiso transmitir. La campaña es de vacunación y prevención y está dirigida a niñas. Los programas dominicales suelen ver los papas los domingos cuando descansan o hacen sus últimas preparaciones para comenzar la semana. Recuerdo que mi madre planchaba la ropa mientras veía el dominical, o cocinaba para el día siguiente, o limpiaba su cuarto, etc., pero siempre con la televisión prendida, haciendo e informándose. ¿Son los padres quienes tienen que pagar esa vacuna para sus hijos? Sí, tal como lo hizo Johanna. Entonces esa estrategia estuvo buena, la de pasarla en un dominical de alta sintonía (o tal vez porque el programa de Johanna sale en el mismo canal que el dominical). Fue tierno cuando contó que su hijo le dijo ‘Gracias’ cuando lo vacunaron, lejos de llorar o ponerse engreído porque lo vacunaran. ‘Somos un equipo’ fue la segunda frase que le dijo. Entonces volví a recordar la página. Si ella vacuna a su hijo, ¿por qué la campaña está dirigida sólo a la prevención del cáncer del cuello uterino? Bien claro dice en las páginas que busqué que puede producir cáncer al pene y al ano del hombre. ¿Si una mujer, o niña, de actividad sexual constante, le da esto y tiene este virus, no es porque alguien se lo transmitió? ¿No es el hombre el que se lo transmite? Error. Lo transmiten los dos. Entonces, ¿somos tan machistas que dirigimos una campaña de vacunación para mujeres cuando también tendría que ser para los hombres? Más ahora en una sociedad donde las niñas tratan de imitar poses sexuales en sus perfiles de Facebook, llenando de comentarios provocadores sus fotos por parte de sus amigos e incitando el sexo. El calateo por el ‘like’ es increíble. Incluso se generó un nuevo adjetivo para dichas jóvenes: Candy, en alusión al reggaetón de Plan B. Haciendo una encuesta breve entre mis contactos de Facebook, todas amigas, sobre qué entendían de la palabra Candy cuando se puso de moda, todas, absolutamente todas, tienen el posicionamiento de dicha palabra como negativa, de alguien fácil, que tira con cualquiera, que tiene cara de santa pero que es tremenda, que es promiscua, de Milechi Figueroa y todos los adjetivos fuertes que usted ya sabe.
Plan B. Dejo de investigar. Hay ensayos y cosas por hacer. Sin embargo el pensamiento no me dejaba tranquilo. Condylomas. Papiloma. Vacuna. Cáncer de cuello uterino. Sexo en exceso. Kinky, nasty y aunque sea fancy. Esto es guerra. Hubo una palabra en la letra que no entendí: ‘Janguear’. Tomo una combi que decía Fast & furious. Realmente al chofer le había gustado la película pues trataba de ir a la velocidad de Vin Diesel. El reggaetón comenzó a invadir mis oídos. No voy a decir que me desagradó pues me parece un género que cumple con su función, que es la de hacer bailar, pero por primera vez presté atención a la letra. Entra la bulla, el correteo, las llamadas del cobrador de pasajeros (Ciudad, ciudad, San Juan, CT 50, Hospital, Pesquero) y las pequeñas conversas que tenía con el chofer, logré entender algunas frases: ‘Pero ella cambia más de novio que de panty’, ‘Le gusta el sexo en exceso’, ‘Muchos la han querido para serio pero a ella le va y le viene’, ‘Dice maldita la mujer que en otra mujer confía, por eso se rodea de amiguitos todos los días’… Entendí entonces el por qué mis amigas tenían ese significado posicionado en la mente. Entendí entonces el mensaje de esa canción. Si bien cierto que un meme usualmente nos hace reír, lleva situaciones graciosas, frases describiendo la acción, en referencia a nuestro feedback mediático que se nos ofrece diariamente, basados, aparentemente, en las viñetas de los cómics que solían estar de moda, esto no era una broma. El juego de palabras de dicha canción es divertido, recién comprendido cuando uno lee la letra por internet. Entonces si todo eso era un juego, yo también me permití jugar un poco, pues de Candy a Condy hay sólo una letra de distancia, y bien Condy podría ser el masculino de Candy. Candy atacada, Condy pasando piola, les gusta el sexo y se transmiten el papiloma. Pero no quiero hacer un nuevo reggaetón, sólo quiero que vacunen a sus hijos y se divulgue esta información, porque la sociedad dad, no tiene piedad dad, cuando a la mujer hay que atacar, quitar a Condy la responsabilidad, y seguir generando desigualdad dad. Acá se acaba porque ya no quiero rimar.

Entrevista a Johanna San Miguel en Cuarto Poder: https://www.youtube.com/watch?v=fNVPK5WQKLo
Hija de Perra / Reggaeton venéreo:  https://www.youtube.com/watch?v=fA_aVqa7KSk
Documental ‘The Genius of Joe Pass”: https://www.youtube.com/watch?v=sik1Ot7JfO8
Artículo de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000886.htm
Letra de ‘Candy’ de Plan B: http://www.musica.com/letras.asp?letra=2151207

miércoles, 26 de agosto de 2015

Dedos que oyen

Mis dedos también oyen

Por eso me gusta tocarte