martes, 26 de abril de 2016

Superstición

La superstición comenzó desde que te vi. Caminas con tus libros en la mano por un patio de cemento donde la flora aparece por ti. Un minuto. Nunca me mirabas, nunca. Ni un segundo. Avanzabas y todo cemento de nuevo. Nunca te ibas de mis pupilas. Volteaba y te imaginé en mi cama.

La superstición comenzó desde que te vi. Cerca a una planta de cannabis con barba te encuentras. Nos presenta y sonríes. Sonrisa de incienso, de colores chicha, de diablada, de rock afroperuano, de falta espacio, pero pégate más acá, a mi costado. ¿Y la planta? Se quedó afuera, le dio flojera. No le gusta que me guste pegarme a ti.

Bajar las escaleras de una sucia casona luego de tocar. 4 de la mañana, poca gente, ninguna conversación inteligente. Cervezas que van y vienen y tú, por qué no sacas a bailar. No pasa nada, no hay con quién. ¿Y ella? La superstición comenzó desde que te vi. Nadie me importó más en la pista de baile. Tu pantalón blanco que hacían bailar mis ojos. Otra vez tu sonrisa de luces rojas, verdes y moradas, oscura que combina con tus lunares. Bailas muy bien. Pegarme a ti me provoca erecciones. Te gusta y te pegas más. Volteo y, nadie. Tú y yo. Vamos. A la hora de subir al taxi ya no estás.

Es superstición que te aparezcas a la 1 de la mañana en mi fiesta y te abras paso sobre mí con tu mirada. Verte luego en la barra, invitarte un trago y me digas que quieres ser puta y bailar en un tubo. Te digo que me avises dónde para ser tu cliente. Te ríes. Cada vez que lo haces me tomo un trago para intentar saltar la barra y besarte. Te vas a bailar y después te veo, ¿ya? Bebo y bebo. Me cruzó con amigos. Me saludan, me abrazan, me invitan a fumar. Quiero entrar al baño. Cerrado. Sales. Me dices que está chévere, que te diviertes, que te gusta, que me gustas, que te vas para atrás y que te beso, que me inclino y cae la madera, el árbol, las aves despegan del nido, la mandarina se queda sin pepas, el ron que se destila y coge tu color. ¿Por qué cierras los ojos? Los abres y te quiero, te quiero volver a ver.

(Continuará)







lunes, 25 de abril de 2016

Pro for ma

Cada paso que das no te acerca a algo
sino a alguien

No se muerde sólo cuando se come
sino también cuando se ama

Mentir es humano
y el humano es una mierda

Prometer por mensaje de texto
es como limpiarse el culo

Fumar
y perder la faringe

Caminar kilómetros en sandalias
luego que todo se acabó
llegar a tu casa
meterte a la cama
sin lavarte los pies

Un poco de alcohol
cagar vino

Masturbarse
y eyacular aire

Querer estar con alguien
y a la vez con nadie

Vivir juntos
hasta que la saliva se acabe

Tu condena
que el otro no sonría cuando se tomen foto juntos

Crear canciones
solo
en alguna carretera
de otro país
para alguien que fue una perra

Reírte
porque ya todo lo perdiste

Un incienso de manzana
cuando quieres algo dulce en tu casa

¿Por qué pones esa cara?
Nunca me voy a ir de tu lado

Me alegra verte de nuevo
pero lo nuestro fue sólo sexo

Eres lo peor que me ha pasado en la vida
No me dejes nunca

Te has ganado todo mi amor
Yo que tú no me aparezco nunca más

¿Si nunca pasa el carro?
La pista es suficiente para hacer el amor

Descarguemos un libro
antes que me beses

Nadie me había besado tanto
¿Y tus labios?
Te los puedo dar de vuelto
Si me pagas con billetes de vente
en mí

Todavía no lo prendas
Hay escolares
Nos pueden pedir

El gallo patea
y canta bossa nova

Musicaliza
con música propia

¿Me vas a dejar en paz?
Sal de mi espalda en la madrugada
Tírate por la ventana

¿Por qué se separan
si se aman tanto?

Mi inquietud es tanta
que revive a mis piernas con calambre




Imagen de la película Gandahar: https://www.youtube.com/watch?v=My7yQaP5FlM

jueves, 21 de abril de 2016

Rayones

Hoy extraño esas mañanas
donde apenas abría los ojos
volteaba a verte
y te abrazaba

Si hacía mucho calor
te soltaba
pero tu mano nunca
nunca

Me acercaba 
escondiendo mi cabeza 
en tus pechos
queriendo eliminar mi aliento
seco seco
para beber de ti

Tú eras mi jugo especial
mi toalla
mi ducha
mi pasta
mi quinua
mi maca

Eras sentada y sentimiento
eras mi verdadero despertar
descarga
la línea que completaba el círculo
mi descarga completa

Un beso 
de paradero a paradero
hacían el viaje más placentero

Hoy amanece
y el sol necesita
de tus

rayos...
cuánto te extraño.



miércoles, 20 de abril de 2016

Waldo Vehinte

Nos dimos cuenta que cruzar la pista ya no era riesgoso, sino divertido y parte de lo cotidiano. La vida misma con sus apuros fueron aniquilando semáforos y señalizaciones. Los cruceros peatonales se ahogaban en ese mar negro por falta de pasajeros. El claxon era un disparo para que empiece la carrera: en sus marcas, listos, fuera. Fue así cómo el cruzar la pista se convirtió en un deporte nacional. Lo habíamos inventado. Lo practicaban todos, no había límite de edad, sólo hacía falta un poco de velocidad y viveza. Pronto se formalizó y se hicieron competencias a nivel nacional. Ya teníamos pistas exclusivamente para personas que quisieran practicar este deporte. Se pusieron todo tipo de autos a disposición como parte del reto. Los más aplaudidos eran aquellos que superaban cruzar la pista ante la venida de un bus, un trailer o cualquiera máquina de esas grandes e intimidadoras. Lo más "fácil" eran bicicleta, mototaxis, motos y ticos. Al ser un deporte era una disciplina. Aquellos que lo tomaron en serio entrenaban horas. Los que no se atrevían eran simples espectadores formando filas en las veredas. A veces uno se animaba y cruzaba. Los canales de televisión vieron una oportunidad de negocio al transmitir este nuevo deporte. Sin embargo las calles nunca dejaron de ser visitadas. Era fácil ver estos espectáculos a la vuelta de cada esquina. Para qué ver la televisión si podías verlo en vivo y en directo. Se comenzó entonces a poner más interesante y a complicar dicho deporte. Ya no sólo se tomaba en cuenta el tamaño del auto, sino también la distancia entre el deportista y la máquina. Mientras más cerca esté el auto y el deportista empiece a correr, más puntos y más valoración por parte del jurado. Algunos se lastimaron las piernas. Otros los tobillos. Otros heridos. Otros muertos. También se tomaba en cuenta la velocidad con la que venía el auto. No era lo mismo cruzar cuando se te viene un auto a 60 kilómetros por hora que a 130. El ancho de la pista también. Morir era respeto. Morir en un deporte lo fue siempre.
Se construyeron espacios especiales. Se escuchó un día un noticiero internacional donde se hizo un reportaje de este deporte y lo denominaban Crossing Street. Acá le decían Crosinistrit. Los Crosinistritas fueron auspiciados. Se escuchaban millones por aquí, millones por allá; mujeres, autos y otros lujos. La mujer es un lujo pues abarca también algunos de los sinónimos de lujo: riqueza, grandiosidad, exhuberancia y abundancia. Algunos Crosinistritas vendían sus autos o contrataban chofer.

(El escritor de esta historia comenzó a sentir envidia de los Crosinistritas. Nunca tuvo problemas para cruzar la pista. Quiso practicar para competir y salir de su estado de precariedad, pero murió en su intento de practicar el Crossing Street. Falleció el 20 de abril del 2016.)

Feliz día, Waldo Vehinte, por lograr continuar la historia con tu muerte. Quiere decir que nunca moriste. Quiere decir que nunca morirás. Aunque también puede ser que hayas ido a aventarte a un carro y morir por no soportar tantas mentiras y comenzar de nuevo.



Crédito de la imagen: http://www.24horas.cl/incoming/article1395537.ece/ALTERNATES/w1024h768/atropello.jpg