Una de las cosas que más me llega al Chompiras es que
tenga que pagar por agua. Estoy acostumbrado a que sea gratis y que sea un
derecho. Pero cuando te cagas de sed en la calle nunca tocas la puerta de una
casa para pedir agua. Tampoco pides de la botella de alguien en la calle, te da
asco. Si estás en un parque coges la manguera, a la mierda. Sabes que el agua
de caño es limpia. Sin embargo no hay parque, hay tienda. Cada vez más y más,
en cada esquina. ¿Qué significa eso? Que cada vez que abren una tienda
significa más pedidos de botella de agua embotellada. Por lo tanto más de este
líquido preciado es chupado por las mangueras de dichas empresas y queda menos
agua gratis para ti. A esto se suma que la
población está aumentando en el mundo. Acá en Lima éramos 6 o 7
millones, ahora somos más de 10 millones. Quiere decir que más gente comprará
agua embotellada, hasta que se acabe. Las empresas ganarán más secándonos como
pasas. A más demanda el precio aumenta. Y ahora tengo que pagar un sol por una
botella. 2.20 por una de dos litros y medio. La vez pasada que compré, creo que
era de la marca Vida (cada vez más pagamos más caro por lo básico, por la
Vida), fue tres litros a 2.50. Me pareció mejor que comprar la pequeña de medio
litro a un sol. Entonces entras en el círculo vicioso que siempre criticas y
eres una pieza más en el circuito. Si eres chibolo podrás asemejarlo a ser un
pedazo de pista de tu Hot Wheels: al final encima tuyo pasará un carro caro
yéndose a la mierda igual que tú, en pedazos, en partes, sólo que la caída del
carro es más espectacular que la ruptura de la pista. Aaasu, mmmiira, ¡qué
locazo! Jajaja, se reirán los niños por el carro.

Joven que encontramos a la altura de Belisario Suárez con Pedro Miota, San Juan de Miraflores. Lo vimos segundos antes tambalear. Estaba en sobredosis de alguna bebida embotellada.
¿Por qué lo haces? No lo
sabes pero así a diario hacemos cosas que hacemos sin saber y que nos
perjudicarán en el futuro. Pocas veces hacemos algo sin saber y que nos
favorecerá en el futuro, como le pasó a Brian:
'Yo me metí a esta carrera sin saber qué era
exactamente. Estaba perdido, uno en secundaria nunca está seguro de las cosas
que quiere.'
Me acordé de una ex que no se le hizo para nada difícil
escoger su carrera y que ahora vive feliz y le encanta. Pero eso no viene al
caso, sigamos escuchando, ó, leyendo, a Brian Pezo:
'Estaba entre ser director de televisión o arquitecto'.
'Habla bien', le digo.
'Sí. No sabía para qué pero tenía que ser algo
relacionado al arte'.
Recogimos unos polos donde su costurera. Teníamos que ir a Gamarra. Chapamos una mototaxi hacia la estación Atocongo del tren eléctrico. San Juan estaba creciendo Mall.
Como aspirante a guitarrista y a vivir de ello, yo,
estudié una carrera de la cual no consigo trabajo o es poca valorada. Por eso
me he subido a este espacio a contarles de mi situación y me comprendan, así
que si paso por sus asientos, no me ignores, varón, colabórame aunque sea con
una moneda, que eso no te hace ni rico ni pobre. No, para qué hacer eso. La
verdad es que simplemente no conseguí nunca un puesto laboral dentro de la rama
de Comunicaciones. Un día trabajé en una agencia de publicidad como redactor de
contenidos y la dejé por horarios de la universidad. Desde ahí nada más serio y
bien remunerado. Me metí a esto sin saber, sin embargo encontré que lo que más
me gusta es escribir. Creo que es lo más relacionado con el arte.
'Siempre me
interesó el sonido. Practicaba batería en una sala de ensayo donde trabajaba.
En ese tiempo quería tocar black metal. El dueño, Boullanger, me dejaba piola
con la batería cuando no había gente.'
Él se encontraba sudando, tratando de tocar en el
tiempo, sentir el gruf y tocar fuerte, sin embargo la vista se le iba para la
cabina de control, la cabina de sonido.
'Quería saber por qué algo suena como suena. En el
rock, por ejemplo, la teba (batería) es importante, tiene que sonar excelente.
Cuando escuché el Black Album de Metallica me cagó. Lo que escuchaba fue
increíble. Más aún cuando fui a su concierto en el estadio San Marcos, ufff… Me
cambió la vida. Nunca había escuchado que la batería suene así. Es algo que en
la escena no se encuentra así no más'.
‘Entonces por eso estudiaste Ingeniería de sonido’, le
digo.
'Como te digo, me metí sin saber. Un pata me habló de
esto pero no la tenía clara.'
Brian imaginaba la historia que escondía aquel grafiti. Una planta se interponía entre ellos.
Yo no tuve tanta suerte. Mañana es tu cumpleaños y no
tienes suficiente dinero para irte de viaje o hacer algo que realmente te
gustaría, comprarte guitarras, pagarte esto y aquello, ir a tal sitio, invitar
a una chica a salir, quedarte con ella en un hotel y no tirar en la casa de tus
viejos. Y si estás en la casa de tus viejos tienes que pagar algo y no vivir
tan conchudo, pero eso ni con una carrera que estudiaste logras satisfacer.
Creo que me han pagado más veces por tocar que por otra cosa. Sin embargo no me
alcanza para otras cosas que quiero, o vivir como quiero.
'Yo no quiero ser millonario, sólo quiero vivir de
esto: jato, comida y salud. Nada más, broder.', me dice el gran Pezo.
El adolescente Brian se encontraba en las puertas de la
escuela musical Orson Wells. Estaba acompañado de su hermana, su papá y su
mamá. Él observó las instalaciones que serían suyas, donde crecería y podría
alcanzar el conocimiento necesario para sacar el sonido ideal a la batería.
Volteó a mirar a sus padres. Ellos lo miraron al rato, perdidos, desconcertados,
extrañados. '¿Estás seguro que con esto podrás vivir?'. 3 años, 700 mensual.
Habría que ser una mierda para hacer gastar plata a tus viejos por algo que no
quieres o por el simple hecho de complacerlos, para que no te vean vago y que
vean que estás haciendo algo por tu vida. 'Yo quiero eso', les dijo.
'Pero más he aprendido en la cancha. Luego de estar en
esa sala de ensayo comencé a buscar chamba de otra cosa que me tenga cerca a
los controles: plomo, chapar cables, monitorear, cargar amplificadores;
cualquier cosa.'
'Y todo eso te ayudó cuando agarraste la consola…'
'Claro, man, como mierda. A veces estás en los
controles y no sabes por qué algo suena así, por qué hay un sonido, por qué hay
acople, por qué no llega la señal. Si sólo te has dedicado a los controles, ¿cómo
vas a saber cuál es esa cosa externa que está jodiendo tu sonido? Tienes que
haber aprendido antes a poner los amplis, los micrófonos, conectar bien los
cables. Imagínate, sino le echas la culpa a otro por las huevas. Por eso yo
creo que aprendí cagándola como mierda. Tanto que incluso me preguntaba '¿Será
esto pa mi? ¿De esto vas a comer?'
Brian angustiado por saber cómo bajará del tren. Nunca lo usa. Le sorprende tener que bajar a empujones.
En Comunicaciones los estudiantes salen con aires de
querer agarrar puestos altos sin antes haber pasado por los puestos más
simples. Es una ofensa para alguien estar en una universidad y terminar en esos
puestos. Sin embargo, un día fui a un conversatorio sobre gestión y producción
de cine. Habían tres expositores: chileno, argentino y uruguayo; no estoy
seguro del último. Ah, y un ecuatoriano. Sin embargo entre las cosas que
rescaté es que uno de ellos recomendaba tratar de meterse siempre a una
producción cualquiera, sea de cine o televisión, agarrar un puesto cualquiera,
así sea de pasarle el agua al asistente del asistente del asistente; era mejor
que esperar conseguir un puesto de director de arte, productor o algo por el estilo. 'Así hacen en las producciones
norteamericanas. Empiezas trabajando de cargador de cables. Sin embargo,
terminaste conociendo al asistente, co-productor, camarógrafo, o al amigo del amigo
y ese te pasa la voz para otro proyecto cuando haya terminado el actual, y te
cambia de puesto. Y así hasta que vas llegando al puesto que deseas.', dijo el
director.

Cuando puede le sigue pegando a la batería. 'Es un feelin distinto', dice. (Crédito de foto de su facebook)
Yo recuerdo el día que Brian llegó a hacer sonido a mi
banda. Nos lo recomendó Nincha, amiga nuestra, que cobraba tanto, pero que
hacía un sonido de puta mare. Hace poco le hizo sonido a Antología. Guau,
dijimos, como perritos. Es un sonidazo con tantos instrumentos y en plazas tan
grandes. Ella le había conocido hace poco y le parecía extraordinario. Que ya,
le dijimos, pero no teníamos tanto presupuesto. Se hizo un descuento. Sin
embargo su profesionalismo fue demostrado el día que nos presentamos en el
Festival de la Comida peruana, organizado en el estadio San Marcos por Inka
Kola. Hicimos la prueba de sonido un día antes. Al día siguiente, cuando
terminamos de tocar, nos dijeron que sonamos mejor que Jean Pierre Magnet,
Marco Romero y otros consagrados. Nosotros contentos, pe', ah, no. Y seguimos
trabajando con él cada vez que se puede o el momento lo amerite. Fue así que
cuando llegó a la escena donde nos movemos las demás bandas escuchaban su
trabajo y también lo requerían. Ahora le hace sonido a La Renken, banda peruana
de reggae que viene de participar en el Rototom, festival internacional de
reggae, organizado en España, en el cual él estuvo ahí con ellos.
'Yo ya sé cómo tiene que ir cada instrumento: cómo debe
de sonar la guitarra de Willow (guitarrista de La Renken), el bajo, la batería,
Chayo (vocalista)... Todo'...
'Pero eso es porque has ido escuchando más reggae y te has
dado cuenta de los detalles… ', supongo.
'Ah, claro. De hecho el estar abierto siempre a varios
géneros me ha influenciado al momento de hacer sonido. Dependiendo del género
el sonido que hago es distinto. Hay ciertas cosas que resaltan en uno y en otro
no.'
Le molesta que ya no se respeten las canas, que salgan
chibolos engreídos de los institutos y quieran de frente agarrar una consola
sin siquiera saber conectar cables. 'Respeto más la experiencia y lo que haces.
No me importa qué hayas estudiado o de dónde vengas.'
¿Qué más respeta Brian Pezo, sonidista profesional?
'Respeto mucho las plantas'.
Brian comprando mandarinas. A su juicio 'es lo mejor que hay, pues es una hueada que te llena y te quita la sed'.
Gusta de tomarse una taza de café y fumarse un porrito
de vez en cuando. Recuerdo la vez que nos amanecimos con unos porros en la casa
de un amigo escuchando discos por internet. Siempre tratábamos de buscar
sonidos en HD. Los parlantes de nuestro pata Omar, ayudaban bastante a percibir
los detalles. Escuchábamos Marley, Michael Jackson, Tool, Metállica, Nirvana,
Green Day, Alice in Chains, entre otros. Nunca había sido tan placentero
escuchar, percibir los detalles y cómo estaba mezclado cada disco. Entendí para
qué era una mezcla y luego una masterización en un estudio. Por qué había que
pagar tanto para hacer tu disco y que salga con una buena calidad, más ahora
que con las redes tu disco puede llegar a cualquier parte del planeta. Hay que
hacer que el sonido sea lo más decente posible. Debemos hacer que nuestra
música sea como la Coca: originaria de acá, pero que llega a todas partes del
mundo. Tampoco tomes tan a pecho la palabra. Hablo en el sentido de capacidad
de llegada. Que 'burlemos' esa barrera internacional como lo hace este elemento
para que nos compren por todos lados. Que exportemos más música y menos coca.
La procesada, claro, porque la planta es otra cosa y tiene otros beneficios sin
adherirle tanta cochinada y basura junta que el mundo se mete por la nariz.
A sus 25 años su trabajo como sonidista le ha permitido
vivir solo y ocuparse él mismo de sus gastos. No depende de sus viejos. De vez
en cuando los visita pero ahora vive solo y le va bien. También ha conseguido
el amor. Lo veo contento. Recuerdo que lo vi en una fiesta en el centro feliz
con ella. Nunca lo vi tan bien. Era antes de irse de viaje a España. Tal vez
fue el viaje, tal vez ella; tal vez las dos cosas. Pero él me asegura que ella
lo ha cambiado para bien.
'¿Qué hacemos, tío? Tengo hambre. Unos emolientes,
dices, y sus panes', le digo
'Vao'
Estábamos afuera de la estación central del
Metropolitano. Él tenía que ir a Domingo Orué y yo a la cuadra 12 de la Brasil
por un libro de teoría musical. Huaylas, Huaylas, Chorrillos, Angamos. Habla,
papi, a dónde vas, nos decían los colectivos. Señora dos emolientes. Yo pedí
pan con torreja, él con huevo. Conversábamos lo que era comer en Europa. Comer
en las calles no te baja de 7, 8 o 10 euros. Acá estábamos tranquilos comiendo
con 3 soles: su emoliente y sus dos panes. Encima te dan yapa de la bebida que
hayas pedido. 3 soles es menos de 1 euro.
'Esto es lo máximo. Tal vez es lo que más extrañas
cuando estás afuera', me dice sonido Brian.
Pese a la bulla de los carros y jaladores, nada interrumpía el disfrute de nuestros emolientes.
Aún sueña con seguir conociendo el mundo a través de su
trabajo. Se da cuenta de la calidad y el nivel con que se trabaja afuera. Le
fascina, le encanta. Pese a que es de los más valorados sonidistas no cree que
ya sepa todo. Al contrario siempre está aprendiendo más sobre cómo lograr el
sonido que debe ser aclarando dudas.
'Aclarar dudas te genera más dudas', me dice.
Entonces es un trabajo del cual nunca terminas de aprender.
Cada año salen nuevos equipos, consolas, monitores, amplificadores,
instrumentos, pedales... Toda esa avalancha que termina modificando el sonido y
del cuál él se hace cargo para que suene bien.
Recuerdo la vez que lo vi al frente de una super
consola. Era grande y él, pese a su estatura, se movía rapidísimo de izquierda
a derecha, de derecha a izquierda. Moviendo una perilla por aquí, otra por acá,
moviendo los bigotes de inconformidad, subiendo y bajando palancas, poniéndose
y sacándose los audífonos, las luces de colores reflejándose en sus lentes,
pidiendo a los músicos que toquen, uno por uno, regulando el sonido, saliendo
de la consola cuando era necesario para poner bien un micro o saber por qué
algo falla. Ese día, por ejemplo, lo escuché decir 'qué rico, broder', como si
tuviera al frente una mujer con buenas curvas. Era como yo el día que toqué una
Gibson y la sentí tan rica. Una guitarra cara, claro.

Pero ésta da sonido o la
utilizo para lo que quiero decir a veces. En cambio la máquina no te da eso,
pero te ayuda a transmitir mejor lo que quieres decir. Para entendernos: si no
tienes sonidista y tu banda suena mal el público no dirá 'ah, ya, es que
estaban sin sonidista, por eso sonaron así', o 'ah, es que ese acople no fue
culpa de ellos, sino del amplificador'; no. La gente dirá que tu banda suena
mal, es mala y punto, se van.
Es difícil tener sonidista, más aún tener a alguien
profesional, que llegue antes de la prueba de sonido (la cual es mucho antes de
tocar), que esté atento a tu rider (las cosas que necesitas) y que esté en
contacto contigo para avisarte cualquier cambio. Te debe de gustar harto, ¿no,
Brian?
'A mí me encanta mi trabajo. Yo pienso envejecer detrás
de los controles. No me veo haciendo otra cosa.'
Caminos diferentes pero en una misma dirección, mismos baches, mismas señalizaciones, mismas paradas... pero siempre musicalizadas.
Podría decirse que su trabajo es tan importante y
necesario como el agua. Sólo espero que nunca venga como esta, embotellada.
Brian Pezo Saavedra
Ingeniero de sonido profesional
25 años
Trabaja de manera independiente.
Contacto de Facebook: https://www.facebook.com/brhan.pezosaavedra?fref=ts
Número de contacto: 989278432
Muestra de su trabajo como sonidista en la producción del último disco de La Renken: https://www.youtube.com/watch?v=mUGm9hEnUyI