Día 1.
Sinceramente esta condena me parece estúpida. ¿Un almohadón de plumas? ¿y qué me hará una almohada de plumas? Yo creo que debe ser una broma. Seguro dentro de un rato entrarán unos gorilas vestidos de azul para golpearme hasta la muerte. Sí, es lo más probable. Pero, ¿qué necesidad de hacer todo este show? Lo más raro es que la familia del último tipo que yo maté ni se inmutó. Es más, se rieron. Claro, fue una sonrisa con cierto aire maldiciente. Pero, ¿acaso al último momento sintieron pena o simpatía por mí? Está bien que haya tenido que ganarme la vida baleando de aquí para allá, quitando cosas, pero ni siquiera por la tele escuché que condenaran a alguien al almohadón de plumas. ¡Qué mierda! Seguro en el futuro saldré en algún libro como el caso más raro de la historia de las condenas. No sé por qué me ataron los brazos. ¿Pensarán que me desataré la almohada de la cabeza? ¡Qué idiotas! Si con esto puedo dormir tranquilo en el piso. Bueno, es su problema. A dormir como nunca ningún condenado lo ha hecho, con almohada y celda acolchada. Gracias, Dios, gracias. En verdad, gracias.
Día 2
Ya sé de qué me quieren matar estos malditos. Ni un puto vaso, ni un puto pan, ni un plato. Ningún guardia ha venido siquiera una vez en todo el día. Logro ver dos tipos arriba que están detrás de una ventana, que me observan todo el tiempo. Escupo hacia donde están, pero no llego a darles. Alcanzo percibir que se ríen. Yo grito: ¡Comida, comida! ¡Todos los condenados tienen derecho a comida! Ellos se miran y se ríen. Me quieren como su presa. Están esperando que me vuelva totalmente flaco y anémico para romperme los huesos y tirarme a la basura, ó dárselos a cualquier perro callejero. ¡Quiero orinar!, grité. Al rato vino un tipo enorme, casi del tamaño de la puerta. Tenía la cara de acero. Sus ojos, su nariz y su boca a penas eran perceptibles. Parecía que hubiera insultado a su madre. Me tiró la cachetada, me tumbó, rompió mi correa y me quitó el pantalón. Oiga, pero no he violado a nadie. Ni siquiera me escuchó. Sólo me desnudó la parte de abajo y se fue. Quedé desconcertado. Me paré apoyándome en la pared y me fui a la esquina a orinar. ¡Carajo! Ahora me pica la cabeza. ¿Pueden desatarme los brazos para rascarme? Nadie viene. Ya sé, golpearé mi cabeza contra las paredes. Pero no pasa nada. ¿Por qué la tuvieron que acolchar? ¿acaso estoy loco? Alguien que me destape la cabeza, por favor... Alguien que me rasque un ratito... Alguien que...
Día 3.
¡Agua, quiero agua! Siento que no tengo saliva. La cabeza me da vueltas. No me puedo parar. ¡No, otra vez ese gorila! ¿Qué hace? ¿para qué deja ese balde? Creo que es agua. Pero por qué lo dejas tan lejos, maldito. El balde era negro. ¡No me muevan la pared! ¿No ven que estoy a las justas? Ya, llegué al balde. Me arrodillé. Tenía ganas de tragarme toda el agua. Pero, ¿qué es eso? ¿Esa es mi cara? No reconozco mi color, pero me noto más claro. No, seguro estoy alucinando. Beberé no más. Metí mi cabeza al balde, pero no llegaba a donde estaba el agua. La metí más y más. Incliné mucho el balde y se cayó. ¡No! ¡Carajo! El agua en el piso. Yo en el piso, lamiendo lo más rápido posible. De nuevo la cabeza me picaba. Sentía que alguien absorvía mi cabeza. ¿Cómo llegó este río hasta acá? ¿y esa piedra? Me meteré un cabezaso en esa roca y moriré. Sí, no hay tiempo qué perder. Estoy rodeado de peces. ¡Levántenme! ¡Tírenme contra esa piedra! ¿Qué es ese animal? Venía un animal grande y horrible, azul y viscoso, que bajaba desde lo más alto del río, a toda velocidad... Me miraba mientras venía... Aceleró más... Abrió su boca y...
Día 4.
La cabeza me pesa demasiado. Mis ojos se desorbitan. Soy el Dios que todo lo ve, que todo lo sabe, que todo lo puede. Ya verán, saldré de esta mierda lo más pronto posible. ¡Quítenme esta corona! ¿De qué está hecha? Ustedes, perros, ¿qué hacen arriba? Obedezcan a su rey y quítenle esta corona. Dejen de ladrar como perras. Ah, no, ustedes son perras. Les daré lo que les gusta: su hueso. Sí, eso quieren, ¿no? Vengan por su hueso, bastardas. Bajen para... ¿Tan rápido bajaron? No, no... Váyanse, por favor. Sólo soy un simple hueso... ¡Guardias, guardias! Saquen a estos perros de aquí... Mi cabello se adelanta ante mis ojos, me quieren defender. Sí, ataquen... Vamos, ustedes pueden... Ustedes... Ustedes...
(Las aves tienen parásitos que son imperceptibles en el medio habitual. Éstos adquieren proporciones enormes consumiendo sangre. Es casi usual encontrarlos en los almohadones de plumas.)
*Basado en el cuento del maestro Horacio Quiroga, El almohadón de plumas.
miércoles, 26 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
Palabra parida.
Océano. Dícese de lo que decía la pituca cuando Tongo le decía para dormir juntos. "O sea, no"
sábado, 22 de mayo de 2010
Aparentemente bien parida...
Si la felicidad es una ave que podemos criar, la música es el mejor alimento que le podemos dar.
(Elelo)
(Elelo)
Preguntas parida del día...
Si la cumbia pega... ¿el rock azota?
Si la salsa dura... ¿alcanzará para todos?
Si la salsa dura... ¿alcanzará para todos?
jueves, 20 de mayo de 2010
Preguntas parida del día...
Si toalla... ¿yo acá?...
ó
... Si con la tolla te secas... ¿con la lamballa te mojas?
ó
... Si con la tolla te secas... ¿con la lamballa te mojas?
martes, 18 de mayo de 2010
Palabra parida.
Copyright. Lo que hacen los niños norteamericanos cuando no estudiaron para el examen. "Copy, right!"
domingo, 16 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
Pregunta parida del día...
Si a los niños de cristal se les debe tratar con sumo cuidado... ¿quiere decir que a los de Universitario y Alianza no se les debe prestar atención?
Recomendación parida.
Si no sabes qué titulo ponerles a tus cuentos o poemas, recurre a los maestros: los periódicos chicha.
Respuesta parida.
Profesora: Si las clases no se entienden, ¿qué gano yo corriendo como profesora?
Elelo: Que sea una profesora con silueta atlética y con buen estado de salud.
Elelo: Que sea una profesora con silueta atlética y con buen estado de salud.
jueves, 13 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Frases paridas del día.
Un matrimonio exitoso es cuando uno huele los gases del otro y no dice nada.
La tardanza es como el sexo: Si lo hiciste una vez, lo harás dos veces, tres, cuatro...
La tardanza es como el sexo: Si lo hiciste una vez, lo harás dos veces, tres, cuatro...
Preguntas paridas del día...
A propósito, si el mundo se mueve por interés... ¿Por qué no lo usan en vez del petróleo?
¿La comida está caliente? ¿O se está fumando el tenedor?
¿Estrés?... ¿o es cuatro?
Si el hombre tiene entradas... La mujer, ¿le vendió los boletos?
¿La comida está caliente? ¿O se está fumando el tenedor?
¿Estrés?... ¿o es cuatro?
Si el hombre tiene entradas... La mujer, ¿le vendió los boletos?
viernes, 7 de mayo de 2010
Pregunta parida del día...
Si los choferes de combi siempre llevan a sus hijos en la luna trasera... Los cobradores, ¿olvidan a sus hijos en el paradero inicial?
Frase parida del día.
En cierto modo, los cobradores son ambientalistas: cuidan que las calles estén limpias de personas, utilizando al máximo el espacio de sus vehículos.
Derivación parida del día.
Globalización es: que un brasilero, Rubén Dantas, adapte un instrumento peruano, el cajón, a su grupo de flamenco, género español, el cual lo fusionaba con el jazz, género estadounidense.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Palabras paridas.
Condiscípulos. Lo que decía Jesús cuando le preguntaban:"¿Con quién está, maestro?".
domingo, 2 de mayo de 2010
Frases bien paridas.
-Cuando me voy de tu lado siento un despego grande y así como un nudo en la garganta.
-¡Dichosa tú que vas a abrazar a un hombre, que lo vas a besar, que vas a sentir su peso! Y lo mejor es cuando te despiertes y lo sientas al lado y que él te roza los hombros con su aliento, como una plumilla de ruiseñor.
-Una boda es esto y nada más. ¿Son los dulces? ¿Son los ramos de flores? No. Es una cama relumbrante y un hombre y una mujer.
-Amarrado por ti, hecho con tus dos manos. A mí me pueden matar, pero no me pueden escupir. Y la plata, que brilla tanto, escupe algunas veces.
-Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima.
-Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros, no hay quien las arranque!
-Estoy deseando ser tu mujer y quedarme sola contigo, y no oír más voz que la tuya. Y no ver más que tus ojos. Y que me abrazaras tan fuerte, que aunque me llamara mi madre, que está muerta, no me pudiera despegar de ti.
-Vale más ser muerto desangrado que vivo con ella podrida.
-El cuerpo de ella era para él y el cuerpo de él para ella.
-¡Tan pobre! Una mujer que no tiene un hijo siquiera que poderse llevar a los labios.
(García Lorca)
-¡Dichosa tú que vas a abrazar a un hombre, que lo vas a besar, que vas a sentir su peso! Y lo mejor es cuando te despiertes y lo sientas al lado y que él te roza los hombros con su aliento, como una plumilla de ruiseñor.
-Una boda es esto y nada más. ¿Son los dulces? ¿Son los ramos de flores? No. Es una cama relumbrante y un hombre y una mujer.
-Amarrado por ti, hecho con tus dos manos. A mí me pueden matar, pero no me pueden escupir. Y la plata, que brilla tanto, escupe algunas veces.
-Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima.
-Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros, no hay quien las arranque!
-Estoy deseando ser tu mujer y quedarme sola contigo, y no oír más voz que la tuya. Y no ver más que tus ojos. Y que me abrazaras tan fuerte, que aunque me llamara mi madre, que está muerta, no me pudiera despegar de ti.
-Vale más ser muerto desangrado que vivo con ella podrida.
-El cuerpo de ella era para él y el cuerpo de él para ella.
-¡Tan pobre! Una mujer que no tiene un hijo siquiera que poderse llevar a los labios.
(García Lorca)
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