Nos dimos cuenta que cruzar la pista ya no era riesgoso, sino divertido y parte de lo cotidiano. La vida misma con sus apuros fueron aniquilando semáforos y señalizaciones. Los cruceros peatonales se ahogaban en ese mar negro por falta de pasajeros. El claxon era un disparo para que empiece la carrera: en sus marcas, listos, fuera. Fue así cómo el cruzar la pista se convirtió en un deporte nacional. Lo habíamos inventado. Lo practicaban todos, no había límite de edad, sólo hacía falta un poco de velocidad y viveza. Pronto se formalizó y se hicieron competencias a nivel nacional. Ya teníamos pistas exclusivamente para personas que quisieran practicar este deporte. Se pusieron todo tipo de autos a disposición como parte del reto. Los más aplaudidos eran aquellos que superaban cruzar la pista ante la venida de un bus, un trailer o cualquiera máquina de esas grandes e intimidadoras. Lo más "fácil" eran bicicleta, mototaxis, motos y ticos. Al ser un deporte era una disciplina. Aquellos que lo tomaron en serio entrenaban horas. Los que no se atrevían eran simples espectadores formando filas en las veredas. A veces uno se animaba y cruzaba. Los canales de televisión vieron una oportunidad de negocio al transmitir este nuevo deporte. Sin embargo las calles nunca dejaron de ser visitadas. Era fácil ver estos espectáculos a la vuelta de cada esquina. Para qué ver la televisión si podías verlo en vivo y en directo. Se comenzó entonces a poner más interesante y a complicar dicho deporte. Ya no sólo se tomaba en cuenta el tamaño del auto, sino también la distancia entre el deportista y la máquina. Mientras más cerca esté el auto y el deportista empiece a correr, más puntos y más valoración por parte del jurado. Algunos se lastimaron las piernas. Otros los tobillos. Otros heridos. Otros muertos. También se tomaba en cuenta la velocidad con la que venía el auto. No era lo mismo cruzar cuando se te viene un auto a 60 kilómetros por hora que a 130. El ancho de la pista también. Morir era respeto. Morir en un deporte lo fue siempre.
Se construyeron espacios especiales. Se escuchó un día un noticiero internacional donde se hizo un reportaje de este deporte y lo denominaban Crossing Street. Acá le decían Crosinistrit. Los Crosinistritas fueron auspiciados. Se escuchaban millones por aquí, millones por allá; mujeres, autos y otros lujos. La mujer es un lujo pues abarca también algunos de los sinónimos de lujo: riqueza, grandiosidad, exhuberancia y abundancia. Algunos Crosinistritas vendían sus autos o contrataban chofer.
(El escritor de esta historia comenzó a sentir envidia de los Crosinistritas. Nunca tuvo problemas para cruzar la pista. Quiso practicar para competir y salir de su estado de precariedad, pero murió en su intento de practicar el Crossing Street. Falleció el 20 de abril del 2016.)
Feliz día, Waldo Vehinte, por lograr continuar la historia con tu muerte. Quiere decir que nunca moriste. Quiere decir que nunca morirás. Aunque también puede ser que hayas ido a aventarte a un carro y morir por no soportar tantas mentiras y comenzar de nuevo.
Crédito de la imagen: http://www.24horas.cl/incoming/article1395537.ece/ALTERNATES/w1024h768/atropello.jpg
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