domingo, 9 de noviembre de 2014

Cruzando el triángulo



 Salía de mi casa rumbo al tren eléctrico. Un vals acompañaba mis pensamientos. Ven a mis brazos y olvídalo todo, ven, por favor. La guitarra del inicio me hacía recordar a un taller metalúrgico. Era el martilleo de un herrero. Averigüé por internet que el herrero se llamaba Paco Maceda, primera guitarra de Los Kipus. Un sonido metálico único en la música criolla.
El martilleo golpeaba al ruido que hacían los autos al pasar por la avenida Miguel Iglesias. Golpeaba las voces de los jaladores que trabajan para las farmacias: Qué está buscando, amigo, Consulta dental gratis, amigo, Habla, choche, pregunta, qué estás buscando; la de los vendedores: Papa con huevo, papa con huevo, Chanfainita con tallarín, Arroz con pollo; También la de los cobradores que gritaban Salvador por la B, Alemana comercial, Ciudad, Ciudad. Era como ese juego electrónico donde salen cabezas de animales (monos, cocodrilos) de unos hoyos y tienes que darles martillazos rápidamente. Yo veía cómo esas voces se hundían y a la vez aparecían más. El juego era interminable.
Ese sonido hizo surgir muchas cosas dentro de mí. Pensé en esa esquina, Miguel Iglesias con Los Héroes. Está el hospital María Auxiliadora, al frente las farmacias y cruzando el tren están las funerarias. Siempre que tomo el tren pienso en eso. Hospital, farmacia y funeraria. Es como un triángulo isósceles, con los lados HFF. Dos negocios y un hospital. Un hospital rodeado de negocios. ¿Los enfermos escucharán estos ruidos todos los días? ¿Buscarán ellos también sus sonidos para evadir la realidad que los rodea? Ojalá también encuentren ese sonido que les diga Ven a mis brazos y olvídalo todo, ven, por favor.
*Interesados en escuchar el vals, se llama Súplica, del disco Los kipus y Eva Ayllon, del 77.

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