martes, 3 de marzo de 2009

Recuerdos febrerales II

Aquel fin del que hablaba era sin duda el del toqueteo. Los raptos ahora ya no serían simplemente para darles un gran baño, sino también para saciar nuestra inquietud y angustia de querer tocarlas.
Es así como los los carnavales para mí iban muriendo año tras año. Los grupos ya no eran más para jugar carnaval, Bahh, carnaval son para chibolos, decía uno de mis amigos, Sí, hueón, vamos a la playa con las chicas y de paso llevamos un trago, decía otro. No puedo negar que yo también estaba animado con la idea y es que, claro, siempre uno quiere vivir nuevas aventuras y, por supuesto, estar con chicas y más chicas.
Ahora ya ninguno de mi generación juega carnavales, y creo que ni se atrevería porque se ganaría unas buenas risotadas de burlas de parte de nosotros, y también porque haría el ridículo siendo en único grandazo entre tantos chicos y chicas de la nueva generación que mantienen los carnavales vivos en el barrio. Ya sólo queda mirar cómo aquellos infantes disfrutan de aquella diversión fugaz, pasajera, pero que se mantiene en el corazón, tanto como del que viene como del que va.

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