domingo, 26 de abril de 2015

Ángel Chiclayano



Asientos rodeados de personas mirando siempre de frente como soldados. Nadie dice nada. Otros más pequeños miran las espaldas, los hombros, el suelo. El bus dobla en Alejandro Tirado. Pensé que iba todo Petit Thouars hasta 28 de julio. Me paré, quise botarlos como los cachaquitos que tenía cuando era niño. Estaban bien sujetados del fierro. Parecían todos cargar la misma lanza pero sin decidirse hacia qué dirección lanzarla. ¿Por qué no hablan entre sí para decidir?
Toqué el timbre varias veces hasta que paró. No renegué pues no me habían cobrado pasaje. ¿Así eres honesto?, me dije. Subí caminando por Montero Rosas. En la esquina de Petit Thouars con Emilio Fernández me comenzó a seguir un cartel.
Era pequeño, rectangular, predominaba el verde fosforescente, el rojo, el negro. Las letras resaltaban en el sucio cielo limeño. ¿Por qué no existirá un Ace para devolverle el blanco a nuestro firmamento? El cartel me seguía. Estaba en cada poste que yo pasaba. ‘Ángel’ era una palabra. ‘Chiclayano’ era otra. Era un tal Ángel de Chiclayo. No lo reconocí. ‘Experto en hacerte triunfar en los negocios’ me dijo. Yo no tenía ningún negocio. Al contrario, estaba buscando trabajo. Me dio su número pero no lo guardé en mi memoria. Seguí caminando mientras pasaba por el Parque de la Reserva. Otra vez lo ví. ¿Por qué me sigue?, le dije. ‘Domina a tu pareja al instante’, me dijo. Me mostró la silueta de una pareja donde una chica abraza a un hombre y ella levanta su pie hacia atrás. Pensé en esas películas norteamericanas donde salían estas parejas, donde la chica hacía lo mismo que en la imagen. Entonces eso no era símbolo de una chica enamorada sino de una chica dominada, pensé. Me siguió hasta la universidad Garcilaso.
Averigüé cuánto me costaba imprimir un libro que tenía en Pdf. ‘Serán unas 500 páginas más o menos’. El señor multiplicó. 35 soles te sale. Saliendo había una pareja besándose. Ella estaba con el pie semi levantado y él, sonriente, apoyado en la pared. El cartel estaba en un poste cercano. Me fui para Tacna pensando en qué efectivo que era ese tal Angel Chiclayano.

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